Medellín cuenta con una población de más de 4 millones de habitantes en su zona metropolitana y es un ejemplo en movilidad sostenible a nivel mundial. En 2024 ha sido considerada como la octava ciudad con mejor transporte público del mundo según la revista Conde Nast Traveler, siendo la única urbe de habla hispana en el Top10. El pilar fundamental en estas últimas décadas del avance significativo de la capital de Antioquía en estos rankings de movilidad urbana es su Metrocable, el pionero sistema de funicular urbano inaugurado en 2004. Esta red se convirtió en el primer cable aéreo destinado al transporte urbano de pasajeros en el mundo. El proyecto rompió muchos paradigmas de movilidad y se convirtió en ejemplo mundial de movilidad sostenible e incluyente. La orografía de Medellín, rodeada de colinas, hacía muy complicada la comunicación entre los valles y el centro. Gracias a la red de Metrocable se consiguió reducir notablemente el tiempo de trayecto pasando de los 90 minutos a 30 minutos de viaje como media. Adicionalmente nuevos servicios y comercios fueron generándose, y se pudo comprobar un significativo descenso en los índices de la violencia. La red de teleféricos ha servido también como importante elemento de cohesión y para eliminar muchas de las barreras sociales que condicionaban la vida de los 240.000 habitantes de las colonias 1 y 2 de Medellín. A día de hoy, se estima que unas 50.000 personas usan el sistema diariamente. Por otro lado, en el aspecto ambiental, gracias a Metrocable se evita la emisión de más de 35.000 t de CO2 y de 1.100 t de contaminantes atmosféricos cada año.
Vista general de un tramo de Metrocable descendiendo de una loma de Medellín.
Pero la gran transformación en la movilidad urbana de Medellín comenzó antes de la implementación de Metrocable, ya en la década de 1970 se dieron los primeros pasos para la creación de una red de metro. Pero no sería hasta finales de 1995 cuando la misma pudo ser inaugurada, tras un largo proceso marcado por los problemas financieros para sacar adelante el proyecto. A día de hoy Metro de Medellín es conocido por ser eficiente, moderno y amigable con el medio ambiente. En el año 2020, coincidiendo con su 25 aniversario, más de 4 mil millones de usuarios habían utilizado el Metro. En su primer año de operación, se realizaron 4 millones de viajes, mientras que el año 2019, la afluencia alcanzó los 318 millones. Las dos líneas operativas a día de hoy cuentan con un total de 27 estaciones, más de 34 kilómetros de vías y 80 trenes en funcionamiento. Actualmente está en construcción la que será la tercera línea, conocida como Línea E o Metro del 80, que partirá de la estación Caribe de la Línea A y discurrirá hasta Aguacatala. Se tratará de un tren ligero de superficie, se plantea su inauguración para 2028 y forma parte del Plan Rector de Expansión del Metro de Medellín 2026-2030. Este avance constituye el hito de movilidad más importante después de las líneas A y B de metro, un proyecto que beneficiará a cerca de 976.000 personas del occidente de Medellín, haciendo un trayecto por catorce estaciones y de esta manera poder integrar el sistema Metro con la restante red de movilidad de la ciudad. El propio Gobierno de Colombia ha declarado que, como punto fundamental de sus esfuerzos por transformar la infraestructura y revitalizar las ciudades, el metro ligero prioriza un diseño altamente funcional, sostenible y rentable.
Mapa actual de las distintas redes de transporte público de Medellín.
Además de Metro, los medellinenses disponen de tranvía, línea de autobuses, carriles bici y Metrocable, probablemente, el transporte más icónico y de mayor impacto económico, ecológico y social. Otro elemento que favorece el cuidado al medio ambiente y a la reducción de la huella de carbono, son los viajes intermodales con bicicleta que lentamente van adquiriendo protagonismo. En el año 2024 la cifra de usuarios de los carriles bici ascendió a 17.361. Este dato representa un incremento de 69 % en comparación con 2023 donde se registraron 10.278 personas. Pese a los esfuerzos de los colectivos locales, Medellín nunca ha sido demasiado amable con el ciclista. La propia orografía no lo pone fácil: situada en el Valle de Aburra, en la cordillera central de Los Andes, Medellín está rodeada de montañas y buena parte de sus barrios se sitúan en lomas elevadas. El uso de la bici es escaso, en torno al 1% de los desplazamientos, y los reyes de la movilidad siguen siendo la moto y el coche (con un millón y 600.000 vehículos censados respectivamente). Asimismo, la ciudad tiene estipulado la creación de una zona de bajas emisiones, una de las principales barreras para su implementación es la distribución de mercancías a través de vehículos altamente contaminantes, por esto, el proyecto se centrará en la implementación de Hub logísticos y una estrategia de distribución de mercancías de última milla a través de triciclos y bicicletas. Se busca reducir las emisiones que afectan la salud de las personas y provocan el cambio climático. Como resultado, permitirá redistribuir el espacio público favoreciendo medios de transporte más sostenible y permitiendo generar una ciudad más amable y sostenible.
Cabinas de Metrocable atravesando una zona boscosa a las afueras de Medellín.
Bajo un enfoque de planificación y diseño de ciudades que priorizan la sostenibilidad ambiental, el uso eficiente de los recursos naturales, la creación de espacios verdes y el bienestar social, surge el concepto de “las ciudades de 15 minutos”. Se refieren a urbanizaciones donde sus habitantes pueden acceder a todos los servicios educativos, laborales, comerciales, recreativos, de transporte y salud, a una distancia de 15 minutos caminando o en bicicleta desde su hogar. Esto busca reducir el tiempo de desplazamiento, mejorar la calidad de vida y disminuir la huella ecológica. Medellín está promoviendo este tipo de enfoque mundial, en proyectos de planificación urbana, donde ya se han creado más de 120 hectáreas de espacios verdes en zonas urbanas. Otra forma que tienen de apostar por la sostenibilidad es con la creación de espacios urbanos silvestres. Reciclar puentes reduce el 40% de la extracción de recursos naturales, el 70% del consumo de electricidad y el 20% del uso de agua potable, además de disminuir el 65% de los desechos sólidos generados y el 50% de la emisión de CO2 y gases de efecto invernadero. Porque Medellín es un claro ejemplo de que una planificación urbana sostenible puede generar beneficios sociales, económicos y ambientales. Invertir en la innovación del transporte público, en la recuperación de la infraestructura urbana, la sostenibilidad y la conexión ciudadana, mejora la vida de las personas y genera oportunidades económicas a las empresas.
En Vectio | Traffic & transport planning hemos realizado proyectos de movilidad y transporte en Colombia y toda Latinoamérica.
Enlaces:
https://www.cntraveler.com/gallery/cities-with-best-public-transportation
Mapa actual de las distintas redes de transporte público de Medellín.
Cabinas de Metrocable atravesando una zona boscosa a las afueras de Medellín.