El uso de las smartcards como medio novedoso para el cobro de servicios de transporte se está convirtiendo en algo común en muchos paises. Sin embargo, una tecnología como esta que ha demostrado su efectividad durante casi dos décadas no se ha asimilado de forma tan extensa como se esperaría si se consideran los beneficios que los sistemas basados en tarjetas inteligentes parecen ofrecer.
Las tarjetas inteligentes se están desarrollando de forma continua. La tecnología parece continuar evolucionando hacia productos más pequeños y más baratos, y su progresión natural provocará cambios en la apariencia de los aparatos y sus aplicaciones. A pesar de una cierta incertidumbre en sus comienzos, esquemas pequeños y grandes se han establecido en UK para el acceso y pago del transporte público. Es notable el éxito de La London Oyster card junto con esquemas parecidos en Singapur, Hong Kong, Tokio o Seul. Esto ha llamado la atención de los proveedores de servicios públicos por su facilidad de uso, la reducción de uso de monedas y la cantidad de datos producidos.
¿Qué son las tarjetas inteligentes? Las Smartcards son tarjetas de plástico del mismo tamaño que una tarjeta de crédito, con un chip que integra un circuito que deriva su energía de una fuente exterior, generalmente el lector de tarjetas. Con la habilidad de compartimentalizar los datos de forma segura, la tarjeta puede ser programada para diferentes funcionalidades, lo que constituye una solución adecuada para ser el “ticket” del transporte público. El operador puede cobrar la tarifa correspondiente, verificar los pagos del cliente, y diferenciar entre productos con tarifas complejas y paquetes para clientes específicos, por ejemplo para beneficiarios sociales o clientes frecuentes.(Blythe, 2004).
Las tarjetas inteligentes pueden también generar una cantidad inmensa de datos, esencialmente pueden capturar y almacenar cualquier transacción que se produzca.
Como pueden mejorar el transporte las “Smartcards”
Los beneficios de las tarjetas inteligentes incluyen, tamaño, memoria y almacenamiento de crédito; son reutilizables, seguras, almacenan datos sobre el viaje del cliente, proporcionan interoperabilidad y tienen un gran potencial para futuras aplicaciones.
La información almacenada en tarjetas inteligentes puede ser actualizada y accedida un gran numero de veces. Las Smartcards son pequeñas, portables, y la información es segura, por lo tanto sólo personas autorizadas pueden acceder a ella. Puede tener un impacto positivo en el fraude.
Cuando Singapur migró al transporte público basado en las tarjetas inteligentes, los indicadores de corrupción en transporte público descendieron de 1 cada 6,000 a 1 cada 200,000, mientras que la media de entrada de pasajeros a un autobús aumentó de 35 personas a 50 personas por minuto.
Los estudios han demostrado que los análisis de datos de las smartcards pueden mostrar los beneficios, velocidad e intercambio de información y que los datos pueden ser utilizados para establecer quienes son los clientes, dónde y cuando utilizan la red de servicios y con qué frecuencia.
Hay, sin embargo, limitaciones como el destino final y el propósito del viaje que no pueden ser estimados. De todas formas, las técnicas end-to-end, como Be in/Be out, han sido probadas en Alemania y Suiza para combatir esto. Aunque estas tecnicas son bastante inmaduras, en el futuro será posible capturar información intercambiable, sobre origen y destino y mostrarla empleando software espacial equipado, como el GIS (Sistemas de información geográfica) proporcionando al planificados de transporte estadisticas claras, adecuadas para el marketing y permitiendo los incentivos necesarios a la demanda del cliente.
La ley de protección de datos limita el uso de los msimos para el propósito para el que han sido recogidos, y restringe los datos disponibles para la planificación del transporte.
Los supermercados han tenido éxito al obtener y usar datos de clientes al crear la tarjeta cliente. De esta forma pueden “monitorizar” a sus clientes e indetificar incentivos y demandas. Dentro de la ley, esta ventaja debe poder ser empleada por los proveedores de transporte si quieren gozar de las mismas oportunidades de mercado y promocionar el uso del transporte publico.
En los próximos 5 a 10 años, cuando la interoperabilidad haya sido resuelta, las msartcards podrán ser empleadas para aplicaciones en cualquier parte. No solo estarán limitadas a aplicaciones de transporte público. Yorcard se encuentra probando una tarjeta de transporte que permite acceder a los clientes a las actividades de ocio en todo Yorkshire. Similar caso se produce en Ámsterdam, o en Viena.
Una smartcard puede almacenar multiples usos, incluyendo identidad personal, biometrías, información médica; pasaportes inteligentes y pequeñas y grandes compras, incluyendo congestion charging, pago de parkings o compartición de coches. La combinación de las tarjetas inteligentes con otros aparatos, como los móviles, parece ser una progresión natural en el desarrollo que puede resultar en la compartición de infraestructuras y el desarrollo y reducción de costes.