
Los últimos datos de la oficina Federal del Censo indican el que aumenta sin cesar el número de estadounidenses que salen de casa antes de las seis de la mañana para ir trabajar. Son ya 15 millones de personas que representan el 12,6% de la población activa.
La tendencia se debe a una combinación de factores: La expansión de los suburbios en las ciudades, el colapso del tráfico (ya que su planificación de transporte esta excesivamentee basada en el uso del automóvil individual), la presión laboral y la hiperactividad generalizada de la sociedad. Los madrugones son un último recurso para tratar de vencer al sistema, de ganar horas o repartirlas de manera más racional para optimizar las energías dedicadas a las obligaciones profesionales y personales.
El adelanto del despertador y las jornadas laborales más largas tienen impacto en los horarios de cafeterías, el reparto de periódicos y los noticiarios de radio y televisión. Un 75 por ciento de los 16.700 establecimientos McDonald’s en EEUU ya abre a las cinco de la mañana. El retraso en la vuelta a cada, por la tarde, es una de las razones del fuerte declive de audiencia de los noticiarios de las grandes cadenas de televisión, que siguen emitiéndose entre las 18.30 y las 19.30, cuando muchos están en pleno atasco.

Los madrugones tan exagerados son parte de lo que EEUU se denomina el sistema 24/7, la sociedad que nunca para, en la que los días festivos y laborales apenas se distinguen y los comercios siempre están abiertos, a veces toda la noche.
La tendencia a madrugar es ante todo consecuencia del sprawl, expansión urbana horizontal, que se inició. Para obtener una vivienda asequible, las familias deben ir cada vez más lejos, con el problema de transporte que eso implica. El sueño americano puede convertirse entonces en una pesadilla cotidiana.
Los defensores de la ciudad europea tradicional afirman que los suburbios victimizan al ciudadano de clase media, no sólo en términos de tiempo y salud, sino también económicamente. |